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Tratamiento de la infección por Molluscum contagiosum

¿Qué es el Molluscum?

Tratamiento de la infección por Molluscum contagiosum
Es una infección cutánea producida por un virus de la familia Poxviridae, género Molluscipox, que es un virus ADN con una baja capacidad de dar lugar a una respuesta inmunológica de la persona infectada. La lesión clínica típica es una pápula de pequeño tamaño, brillante, color piel o amarillenta, con umbilicación central. No provoca afectación de órganos ni sistemas. Afecta principalmente a niños en edad escolar, aunque puede aparecer también en adultos y en inmunodeprimidos. Es frecuente que la infección sea más extensa en niños con dermatitis atópica, apareciendo un elevado número de lesiones. Además, a través del rascado, se produce autoinoculación de lesiones próximas.
 
La transmisión se produce por contacto íntimo piel-piel, pero también puede realizarse a través de prendas de ropa, sábanas, toallas, piscinas, materiales de gimnasio o baños públicos.
 
El periodo de incubación es muy variable, oscilando por lo general entre 14 y 50 días tras el contacto. Las lesiones tienden a la desaparición espontánea en un tiempo variable, con un rango que va desde pocos meses hasta 5 años según diversos estudios.

¿Qué precauciones debemos tomar para proteger a los niños?

Aunque la enfermedad suele ser autolimitada, es necesario realizar una terapia adecuada para evitar la autoinoculación y el contagio a otros niños. Se recomienda utilizar ropa y toalla exclusivas para el niño afectado y no bañarse en piscinas mientras tenga la infección.

¿En qué consiste el tratamiento?

Tratamiento de la infección por Molluscum contagiosum
Es muy importante adoptar una actitud expectante, utilizando como medidas complementarias antisépticos, lociones astringentes o secantes para evitar la diseminación de las lesiones, y antihistamínicos para controlar el prurito asociado y evitar la autoinoculación de las lesiones por el rascado.
 
Por otra parte, existen diversas modalidades de tratamiento resolutiva:
 
- Tratamientos tópicos: los más utilizados son los que contienen hidróxido de potasio al 10%. Se aplican en las lesiones por la noche antes de la ducha diaria, en poca cantidad, durante 3-7 días o hasta que se pongan rojos. Se acabarán cayendo en las siguientes dos semanas. Si persiste alguno se puede esperar una o dos semanas más y repetir el ciclo de tratamiento. Dado que producen irritación, especialmente cuando el producto entra en contacto con la piel sana de alrededor de la lesión, debe consultarse con el pediatra en caso de que el número de lesiones sea muy elevado o en zonas sensibles, como la cara, los pliegues o los genitales.
 
- Crioterapia: consiste en la aplicación de nitrógeno líquido, que provoca una quemadura por congelación de la lesión, desapareciendo ésta en los días siguientes. Puede resultar de utilidad ante lesiones solitarias de gran tamaño.
 
- Curetaje: consiste en realizar un raspado de las lesiones mediante una cureta. Es una de las opciones más resolutivas, ya que elimina la totalidad de las lesiones y la posibilidad de diseminación de las mismas, pero hay que tener en cuenta que no previene la aparición de lesiones nuevas (en caso de reaparecer se puede optar por realizar nuevamente el procedimiento con un menor número de lesiones) y la posibilidad de aparición de pequeñas cicatrices similares a las producidas por varicela, especialmente en las lesiones de mayor tamaño. El curetaje se realiza bajo anestésica tópica en crema. La zona que tiene aplicada la crema puede ponerse más roja, lo cual es normal por la vasodilatación e indicativo de que la crema está haciendo efecto.
 

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